Todos podemos eliminar el estrés

Actualizado: 2 de dic de 2019


¡Estresada hasta decir basta!

La vida diaria, sobre todo en nuestros tiempos, se ha convertido en una fuente de estrés inagotable que nos hace sentir como si estuviéramos corriendo el maratón de Nueva York, con zapatos de plomo, una mochila de 20 kilos en la espalda, mientras nos exigen que sigamos sonriendo para la foto.


Ana Paola es capaz de tomarse estos cinco de una sentada.

Te juro que estoy tratando con todas mis fuerzas ¡pero no puedo con tantas presiones!”, dice tu prima Ana Paola mientras se toma un Frappuccino triple con crema batida, cajeta, chispas de chocolate y un toque de vainilla de Madagascar.


En primer lugar, le voy a poner un alto a Ana Paola por dos razones principales:


1) Todos debemos dejar de decir en este instante “estoy tratando”. Cuando dices eso, tu cerebro SABE que “tratar” no es lo mismo que “hacer” y asume que vas a hacer nada. Es mejor decir “hago lo necesario” para salir de los retos diarios.


2) Por otro lado, tu prima está muy equivocada si cree que atiborrándose de Frappuccinos, pasteles y toda la chatarra que puede encontrar, va a mejorar sus áreas de oportunidad. Al contrario, se va a convertir en una mujer llena de problemas y, además, cargará con 150 kilos de peso. 


"Paren el mundo, me quiero bajar."

A ver, vamos a calmarnos y a entender un poco qué está pasando con el estrés. En primer lugar debemos dejar de satanizar esa reacción natural de nuestro organismo. Así como las ollas de presión dejan escapar vapor para no estallar, nosotros sentimos estrés para no reprimir o dejar guardada en nuestro cuerpo la intensa emoción que nos provocan ciertos acontecimientos de la vida diaria. Es como una señal de que algo no está bien y nos ayuda a poner atención a las causas de nuestro malestar.


¡Hasta Mickey se estresa! ¡Qué ansias!

Sin embargo, los problemas empiezan cuando no hacemos caso al estrés o –mucho peor– cuando nos hacemos adictos a estar todo el tiempo bajo presión. Para vivir mejor, hay que ser muy asertivos y usar el estrés como una herramienta y no como un arma de destrucción masiva.


Cuando empezamos a sentir que ya no estamos tan cómodos y que estamos ansiosos, hay que ser muy honestos y aceptar que sentimos estrés. Inmediatamente después hay que pensar en las razones por las cuales apareció esa sensación. Algunas personas se sienten presionadas por el trabajo, otras por la escuela, la educación de los hijos, el dinero o el qué dirán. Esta última es una pésima razón y si tú eres de los que se estresan porque tu tía Mariasun va a criticar la manera en que decoraste tu departamento en la Isla del Padre, déjame decirte que esa es la manera más inútil de perder tu paz. De hecho, más adelante hablaremos de la importancia de tirar el “qué dirán” a la basura.


No hagas caso al "qué dirán". Es pérdida de tiempo.

Volviendo al tema que nos ocupa hoy, como te dije hace unas líneas, algunas personas se hacen adictas a sentirse estresadas. Como si pensaran que al estar relajadas y disfrutando de la vida, las mayores catástrofes les van a caer encima, aplastando su existencia, sueños y futuro. ¡Por piedad! Eso es baja autoestima en su máxima expresión. Todos tenemos derecho y merecemos una vida tranquila y disfrutable. Tú también, de hecho. Punto.


Entonces, está bien fácil. Al detectar las razones por las que estás estresado, podrás trabajar en esas áreas que te producen ansiedad, en lugar de escapar por la puertas falsas del comer como si no hubiera un mañana, del insomnio o de dormir en exceso, de las migrañas o de las adicciones.


Al idear maneras para ser más eficiente en tu trabajo, sacar mejores calificaciones, vivir mejor en familia o tener más ingresos, tendrás una deliciosa sensación de poder y tu autoestima se elevará hasta las nubes. Y mientras obtienes buenos resultados en todos tus planes, puedes poner en práctica algunas técnicas para disminuir y mantener el estrés en un nivel que te permita sacar partido de él.


Técnicas para manejar el estrés


Respira y medita como el tipo de Mad Men.

Respiraciones profundas. Parece algo muy trivial pero ponlo a prueba y verás lo mejor que te vas a sentir. Si estás en medio del tráfico desde hace más de 40 minutos y crees que vas a enloquecer, sólo respira 10 veces de manera lenta y llenando de aire completamente tus pulmones. 


El ejercicio te oxigena y te hace feliz.

Haz ejercicio. Esto no significa que tienes que nadar 10 kilómetros diarios o que te vas a meter al Crossfit para entrenar hasta reventar. Con sólo caminar a paso firme por media hora todas las mañanas antes de tus actividades diarias, vas a empezar tu jornada con el nivel de ansiedad reducido al mínimo.


Di cosas positivas de ti mismo.

Deja de decir tonterías. Así como decir  “estoy tratando” es pésimo para alcanzar metas, también es indispensable dejar de decir cosas negativas como “tengo mala suerte”, “todo me sale mal”, “no puedo”, “nunca me alcanza el dinero”. Todas esas afirmaciones el cerebro las registra como verdaderas. ¡Imagínate qué horror! Mejor di en voz alta: “puedo hacerlo”, “soy mejor cada día”. Con el tiempo, esas frases se convertirán en tu manera natural de ser. 


Esta manzana te ama. ¡Cómetela!

Aliméntate sanamente. No quiero decir que vas a vivir de apio y agua todos los días de tu vida, definitivamente no eres una cabra o un koala. Lo que hay que hacer es comer de todo en cantidades adecuadas y a tus horas. Dejar los excesos y reducir el consumo de comida chatarra. 


El tiempo para ti mismo no es negociable.

Haz algo que disfrutes. No pretendas trabajar como un esclavo durante 20 horas al día, de lunes a domingo. Sé muy responsable con la administración de tu tiempo libre y disfrútalo, sin presiones ni culpas. ¡Mereces y necesitas descansar! Ir al cine, tomar un café con alguien querido, sacar a pasear al perro, conversar de temas frívolos, ir al spa y muchas otras cosas divertidas son parte de vivir. ¡Hazlas ya!


Conversar con quien te ama es genial.

Conéctate con tus seres queridos. Esto generalmente incluye a la familia pero no te impide acercarte a otras personas. Si tu tío Carlos nada más se la pasa hablando de los negocios y de los millones de dólares que acaba de ganar, tienes el derecho de no hacerle caso y mejor salir con tus amigos de toda la vida al festival de música que tanto les gusta a todos. Y ya. Te juro que, en cuanto descubras que el estrés es una herramienta que puedes usar a tu favor, vas a ser mucho más feliz y harás de tu vida una experiencia espectacular.


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