¡Yo sí logré sobrevivir a la Navidad!

La palabra que encierra todo el desencanto, frustración y tristeza que muchas personas sienten en Navidad es: expectativa.


Expectativa

nombre femenino Esperanza o posibilidad de conseguir una cosa. Expectativa de vida; un empeoramiento de las expectativas de beneficios empresariales; fue desarrollada para evaluar las expectativas de auto eficacia; sin expectativas de un incremento de los rendimientos de la tierra"

Estar a la expectativa. No actuar ni tomar ninguna determinación hasta ver lo que sucede.


Todos quieren tener esa cena idílica que repasan en su mente, segundo a segundo, desde la primavera anterior. Los más intensos pueden imaginar fácilmente a su familia entera, sentada alrededor de una larga mesa de caoba, vistiendo las mejores galas de invierno.


En el guión, que repasan constantemente, sus seres queridos conversan jubilosos y sonriendo, mientras degustan un banquete a cuatro tiempos, brindan con champagne y disfrutan a la luz de un arquitectónico árbol de Navidad. El ambiente huele a manzana y canela, la música que inunda todo el espacio es una sinfonía de campanas, pianos y cuerdas, unidos en una explosión de entrañables villancicos.

Eso sólo sucede en las películas más cursis de Hollywood.


En la realidad, la mayoría de los invitados a la cena en casa de los abuelos, llegan cansadisimos por el exceso de actividades de la temporada y la enorme cantidad de aglomeraciones que encuentran en tiendas y espacios públicos. Después de unos minutos de haber llegado empiezan las conversaciones incómodas, (“El abuelo ha estado muy deprimido y dice que ya se quiere morir”) los interrogatorios imprudentes (“¿Por qué no te has casado, hijo?”) y las discusiones inútiles (“¡La ensalada de manzana NO es postre!”).

Ya para media noche, sientes que te quieres ir a casa y que saliste perdiendo con el juego de servilletas de tela con motivos navideños que te tocó en el intercambio, en comparación al perfume carísimo que tú regalaste. En la mañana del 25 de diciembre sientes que eres víctima de un fraude: tu Navidad fue decepcionante y tristísima.


Pero esto NO tiene por qué ser así. Hay cinco cosas que puedes hacer para que, no solamente la Navidad sea más llevadera, sino para que verdaderamente la disfrutes. Sí, leíste bien. Dije: dis-fu-tar.


CINCO ESTRATEGIAS PARA DIFRUTAR NAVIDAD


1.- Piensa que es un tiempo para que TÚ disfrutes. Si algo te agobia, no lo hagas. Si no quieres hacer el ponche por que te da flojera y ni siquiera te gusta ¡no lo hagas! Dile a los demás que prefieres ofrecerles chocolate caliente.


2.- No te arruines por tratar de quedar bien dando regalos carísimos. Arrojar dinero por la ventana es garantía de depresión y tristeza en la cuesta de enero. Regala dulces navideños, cosas hechas a mano, regalos significativos que no sean costosos.


3.- No te compares con nadie. Nada más desgastante que estar viendo lo que otros tienen. Eso te impide ver las cosas increíbles que tienes y a las que te has acostumbrado tanto que ya ni siquiera te acuerdas de ellas. Estar vivo y con salud ¿se te hace poco?


4.- Piensa que la Navidad es un evento anual. Una reunión a la que invertirás unas cuatro horas que, junto a los 365 días del año, es prácticamente nada. Le metes mucho más tiempo a Netflix, de lejos.


5.- Esto es lo más importante de todo: deja YA de tener expectativas. CERO. Ninguna. Nada. Si dejas de esperar cosas, situaciones y detalles concretos en Navidad, cualquier cosa que te llegue será genial. Una cenita deliciosa, un pequeño regalo divertido. El beso sincero de tus sobrinos. Deja de meter energía a la Navidad. Permite que te sorprenda. Te juro que funciona.


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