Las más glamourosas y la que no viene al caso

Actualizado: 9 de nov de 2020

Joe Biden ganó y echará de la Casa Blanca al Presidente Calabaza. Pero hablemos de las mujeres que ahora dominarán la escena.


La segunda persona más poderosa del país

Divina.

Así apareció la política estadounidense Kamala Harris el pasado 7 de noviembre en un evento hecho en Wilmington, Delaware, Estados Unidos, para presentar a su compañero de fórmula, Joe Biden, como el nuevo presidente electo del vecino país del norte.


Ella, elegantísima, vestía un traje sastre color marfil que combinó con una blusa de seda estilo “pussy bow”, llevaba el pelo secado en ondas suaves y un maquillaje neutro que resaltaba sus facciones. En la solapa se puso un pin de la bandera de su país. 


Resulta que la señora, a partir del 20 de enero de 2021, será la segunda persona más poderosa de los Estados Unidos, solamente detrás de Biden, porque ha sido elegida vicepresidente por el Partido Demócrata. 


Y yo: pálida de envidia. Porque Kamala es la primera mujer en toda la historia de la humanidad en ocupar ese puesto y ¡no solo eso! también es la primera persona de color en hacerlo. No es que sea “negra-negra” pero si tiene sangre afroamericana de parte de padre quien es jamaiquino, mientras que su madre es una india tamil. 


Total que, a partir de ya, estaremos escuchando mucho de Kamala Harris y todo lo que haga para complementar, apoyar y proyectar el trabajo de Joe Biden como presidente quien, por cierto, durante el mandato de Barack Obama, ocupó exactamente el mismo puesto que ahora será de Kamala.


Una primera dama muy profesional

Por otro lado, la nueva Primera Dama de los estadounidenses es Jill Biden, esposa de Joe. Al final del Discurso de la Victoria de su marido, ella apareció fresca como una lechuga, enfundada en un lindo vestido azul marino, con flores bordadas en muchos colores y falda asimétrica. Su rubia cabellera la sigue llevando con ese corte en capas un poco pasado de moda pero nada radical.


En realidad, será un cambio refrescante y positivo sacar de la Casa Blanca  –arrastrada por los pelos– a esa estridente modelo extranjera cuyo mayor logro profesional ha sido ser La Mejor Esposa Trofeo de la Historia de los Presidentes Estadounidenses. De hecho, ese debería ser el título de la biografía de Melania Trump. 

En cambio, Jill Biden es una maestra de inglés (con doctorado y toda la cosa) quien jamás ha dejado de trabajar en su propia carrera. De hecho, cuando su esposo fue vicepresidente y ella segunda dama, siguió dando clases en un Community College y para nada se metió en política ni hizo escándalos de ningún tipo. 


Se acabaron los payasos de reality show


Lo que va a pasar ahora es que volveremos a tener profesionales ocupando los puestos más importantes en el gobierno de los Estados Unidos. Nada de hijas caprichosas, yernos metiches o amigos de la farándula. Biden tiene casi medio siglo de ser político y su mujer es muy inteligente. Por su parte, Kamala también tiene una gran trayectoria.


A mí, como mexicana en general y sampetrina en particular, me importa mucho que en Estados Unidos haya gente decente y talentosa en las altas esferas del poder. El Presidente Calabaza siempre fue un bebé llorón que nos hizo muchas majaderías a los latinos. No pueden estar gobernando a base de tuits y haciendo que todos dependamos del berrinche del momento. Esto me lleva a pensar que hay que dar una buena revisión y “mantenimiento general” a la democracia. Esa misma que llevó a un Payaso Histérico a la Casa Blanca. 


Y en Mexiquito no cantamos mal las rancheras

Volviendo con las mujeres del momento, yo todavía no me repongo de que aquí en México tengamos metida en Palacio Nacional a una No Primera Dama. ¿Por qué la cancelación del título? ¿Qué ganaron? ¿Una Dama de Cuarta?


Porque, eso sí, la mandaron a Europa a visitar a grandes líderes internacionales y ella llegó disfrazada de Chabelita La Mocha. ¿No entienden que los líderes de un país (junto a sus parejas) son los representantes por excelencia de las naciones?


No se trata de Fifís contra Chairos. Aunque yo siempre haya sido y seré Muy Fifí, entiendo claramente que poner a unos contra otros trae nada bueno a país alguno.


Lo mejor de todo es que en Estados Unidos ya entraron en razón y van a sacar a patadas al populista ese que llegó a poner todo patas arriba. Ahora que le den una buena limpieza y desinfectada a la Casa Blanca arrancando, por supuesto, esas horrendas cortinas doradas que pusieron en el Despacho Oval. 

Jackie se hubiera vuelto a morir al ver el mugrero que han hecho con el lugar. En la primera Navidad que pasaron allí los Trump, Melania hizo una decoración navideña tan espeluznante que parecía salida de la más horrorosa película de Halloween.


Yo no voy a regresar a Washington hasta que pongan todo en orden y empiece la Nueva Era Biden


Rebeca.


Las opiniones, comentarios y aseveraciones hechas en este artículo, no representan la filosofía o valores de Gatito Fifí y solo reflejan el pensamiento de quien lo firma.

















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