• Sr. Gato

¿Cómo dejar de pensar demasiado?

¿Cuántas horas al día piensas? Posiblemente nunca te hayas detenido a pensar en ello, pero déjame aclarar el punto: “piensas todo el tiempo” y está bien, siempre y cuando esto no te lleve a preocuparte por todo y pensar o repensar constantemente en situaciones, problemas o posibles problemas que ni siquiera te han ocurrido.


Pensar demasiado es un problema común, pero cuando se sale de control puede llevar a problemas graves como dificultad para dormir, parálisis por análisis e inclusive afectar tu salud mental. Lo que es muy difícil de diagnosticar y mucho más de curar.


¿Te has visto atrapado en algún pensamiento en el que no quieres enfocarte, o has sentido que pierdes el control de lo que estas pensando y te sientes emocional y mentalmente indefenso ante tus pensamientos?


A mí me pasa todo el tiempo, a veces pienso en alguna situación negativa que sucedió el día anterior y en las infinitas posibilidades de cómo pudo haber resultado mejor si hubiera actuado de tal o cual forma y esto no para, inclusive en ocasiones he tenido problemas para dormir recreando en mi cabeza aquel escenario una y otra vez.



En el libro “Tú no eres tu cerebro” el Dr. Jeffrey M. Schwartz nos presenta un caso de un cliente, un talentoso actor de Broadway cuyos pensamientos empezaron a hacerlo creer que nada le salía bien, eventualmente, esto lo llevó a tener un intenso “pánico escénico” y miedo al rechazo por muchos años.


Estos pensamientos fueron el resultado de una experiencia que le ocurrió cuando tenía veinte años: él se presentó para una audición ante un famoso productor de Broadway y “quedó congelado”, no pudo articular palabra, obviamente no fue elegido para el papel.

Desde entonces su cerebro ha ignorado todas sus cualidades positivas y se ha enfocado en pensar y repensar aquellas situaciones en las que no tuvo el mejor desempeño o el éxito que esperaba y continuamente su cerebro le envía falsos mensajes que lo desalientan, tanto que dejó de asistir a audiciones por completo.


El problema es que la mayoría de la gente no considera que sea un problema el pensar demasiado y preocuparse de situaciones que ya no pueden cambiarse o peor aún, que no han ocurrido siquiera. Esto ocurre no solo con los pensamientos negativos, en muchos casos también con los positivos.


La mayoría de los libros de autoayuda te recomiendan que cambies los pensamientos negativos por pensamientos positivos. Esto parece un buen consejo, pero en la realidad, el exceso de pensamientos tanto positivos como negativos te llevará a pensamientos erráticos que finalmente conducen a tomar malas decisiones.


Otros autores también recomiendan transferir los pensamientos negativos a acciones o comportamientos concretos, pero no explican claramente el efecto que esto tiene sobre tu cerebro, por ejemplo, un cliente del Dr. M. Schwartz, un ejecutivo de una importante empresa de consumo se sentía muy estresado todo el tiempo y repasaba en su cabeza todas las decisiones complejas que había tomado durante el día y cómo en todas ellas, invariablemente, pudo haberlo hecho mejor. Para aliviar este estrés, cada vez que estaba demasiado estresado y perdía el control de sus pensamientos tomaba un poco de vino, esto lo llevó a abusar del alcohol, lo cual a la larga se convirtió en un problema mayor.


Esto sucede cuando ponemos demasiada atención a los mensajes negativos de nuestro cerebro, por ejemplo, cuando el cerebro te envía un mensaje de “pudiste haberlo hecho mejor” o “no fuiste lo suficientemente bueno” y tratamos de deshacernos de esa sensación a través de un hábito de alivio, como fumar un cigarrillo o hacer alguna actividad o acción determinada sin un propósito relevante, entonces, esto se convierte en un problema mayor ya que crea dependencia y en los casos más extremos comportamientos obsesivo-compulsivos.


Analiza si has caído en alguna de estas situaciones.


Tú no eres tus pensamientos


Pensar casi nunca es considerado algo malo porque está íntimamente conectado con nuestra identidad como individuos. Marco Aurelio lo explicó mejor que nadie, el dijo:


“Nuestra vida es lo que nuestros pensamientos crean”

Sin embargo, lo que yace debajo de ese mensaje y más tarde fue explicado por el mismo Marco Aurelio es que:


"La felicidad de tu vida depende de la calidad de tus pensamientos; por lo tanto, actúa como corresponde, y ten cuidado de no entretenerte en nociones inadecuadas para la virtud y la naturaleza razonable" "Tú tienes poder sobre tu mente, no sobre los acontecimientos. Date cuenta de esto, y encontrarás la fuerza."

Así que cuando pienses “no puedo dejar de pensar estas cosas, así soy yo” No, ese no eres tú. Tú puedes decidir qué pensamientos perpetuar.


La buena noticia es que existe un método para conquistar estos pensamientos negativos recurrentes, podemos utilizar a nuestro favor la neuroplasticidad. La neuroplasticidad también conocida como plasticidad cerebral, se refiere a la capacidad del cerebro para adaptarse y cambiar como resultado de la conducta y la experiencia. En nuestro caso, esto significa que podemos cambiar nuestro pensamiento enfocando nuestra atención constructivamente.


Al enfocarte constructivamente, estarás aprendiendo a exponer tus pensamientos negativos como eso “pensamientos negativos” en lugar de creer que realmente te representan. Cuando aprendes a hacer esto están reprogramándote para que tu cerebro trabaje para ti, no en tu contra.


Son cinco los pasos a seguir para dejar de pensar demasiado y disociar esos pensamientos con comportamientos negativos


Paso 1: Identifica los pensamientos negativos y llámalos por lo que realmente son


Este punto consiste en identificar los pensamientos negativos, no juzgarlos. Considera como ejemplo una mujer que continuamente pensaba que terminaría sola y viviendo en un asilo de ancianos. Cuando ella tenía estos pensamientos negativos, acababa por repasar una y otra vez todas las terribles posibilidades, lo que le causaba mucho estrés. Ella comenzó a identificar estos episodios como “rotaciones”, lo que le permitió separarse de ellos por un momento y continuar con otras actividades.


Paso 2: Replantea el pensamiento recurrente y negativo cambiando la perspectiva e identificándolos como falsos


Una vez que identificaste el pensamiento negativo, es importante plantearte la idea que ese pensamiento es falso. Considera el ejemplo de un hombre joven que tenía el pensamiento recurrente de que, si no realizaba ciertas acciones en determinado orden en un momento dado, algo malo podría ocurrir a sus seres queridos. El aprendió a eliminar ese hábito al aceptar que esos pensamientos eran “falsos invasores” y eran el resultado solamente de sus conexiones neuronales actuales. Esto habilitó a su cerebro a iniciar un cambio en la forma en que esas conexiones actuaban.


Paso 3: Reenfócate poniendo tu atención en una actividad saludable y constructiva cuando los pensamientos negativos aparezcan.


El propósito de reenfocarte es construir la seguridad a través de la experiencia de que puedes continuar con tus actividades, como dormir, por ejemplo, a pesar de estar atrapado en un momento de preocupación o pensamiento excesivo. Una vez identificado el pensamiento negativo y que has aceptado que es falso, esto no es nada complicado, escoge una actividad para distraerte de tu falso pensamiento negativo, por ejemplo, una pequeña caminata enfocándote en tus pasos y respiración, lee un poco, haz un poco de ejercicio o escribe algo.


Esto no sirve para simplemente distraerte del pensamiento negativo, sino para manejar tu respuesta ante el pensamiento negativo, no intentes evitarlo, déjalo ser, enfócate en la actividad que hayas seleccionado y eventualmente tu cerebro cambiará la forma en que procesa esos pensamientos de manera natural.


Paso 4: Reevalúa y cambia tu perspectiva


Intenta cambiar la perspectiva desde donde evalúas tus pensamientos negativos, analízate desde un punto de vista más amoroso y compasivo. Por ejemplo, otra cliente del Dr. M. Schwartz cuya vida estaba controlada por su perfeccionismo hasta que aprendió a reevaluar lo que estaba experimentando. Al aceptar sus pensamientos como falsos y reevaluar su comportamiento perfeccionista, ella se dio cuenta lo limitada que era su vida cotidiana, notó que constantemente validaba que no cometiera errores o no molestara a las demás personas y cómo esto se había convertido en un obstáculo para avanzar. Hizo esto observando sus pensamientos y comportamiento desde un ángulo de compasión y no de miedo o enojo.


Paso 5: ¡Vive el presente!


No importa que tanto quieras corregir o cambiar las cosas o cuanto has sufrido, valora que hoy estás vivo. Recuerda que tú tienes poder sobre tu mente y solamente sobre tu mente, no sobre los acontecimientos que ocurren a tu alrededor.


Espero que hayas disfrutado esta lectura tanto como yo disfruté al redactarla. ¿Qué opinas, estás conmigo?... ¡No pienses demasiado en ello!

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