Peligro en las redes sociales

Actualizado: 27 de mar de 2020

Yo, la verdad, tengo el Instagram como cuenta privada. No me interesa en lo absoluto que el mapachero vea mis fotografías personales o las imágenes que subo de mis vacaciones o salidas. En primer lugar, puede generar mucha envidia y en segundo lugar no me interesa que empiecen a copiar lo que yo hago, uso o prefiero.

Otra: el Facebook quedó en la prehistoria. Antes tenía uno pero ya lo cerré. Ahora nada más lo usan tus tías grandes que ponen frases motivacionales, los de la Generación X, así como mi muchacha y todos sus amigos.

Los memes de tu tía son de un increíble mal gusto.

De muy chavita abrí un Facebook y en la prepa todavía medio lo usaba. De hecho fue en esta red social donde tuve experiencias horribles con personas que no vienen al caso.


Te platico.


Un día, publiqué una foto mía que me tomó Ana Karen con la cámara que su papá compró en Londres. Aquella imagen me sigue gustando muchísimo porque, obviamente, salgo súper bonita con el pelo muy largo y planchado que usaba entonces y mi blusa de Dolce and Gabbana que era mi favorita. Como la blusa era azul marino, mi piel lucía muy pálida y luminosa. Todo mundo sabe que las que somos muy blancas, nos vemos gloriosas con colores oscuros.

Si eres muy blanca ¡las prendas oscuras te hacen una diosa, igual que a esta modelo!

Total que una tipa random, que ni siquiera tenía yo en mis contactos, se pone a ver mi foto. La vieja pudo verla porque una conocida mía, que tiene muchas amigas humildes, había compartido mi imagen en su timeline. ¡Y no solamente se contentó con contemplar mi fotografía, se atrevió a comentar, la estúpida!


“Oyes chika te ves guapilla pero te ace falta una asoliada..porke a los mushashos guapotes les gustan más bronciadas...te lo digo por tu vien echale ganas…Joselyne..."

Todavía me acuerdo del intenso calor que sentí en la frente. Pensé que la cabeza me iba a estallar. Primero conté hasta diez….y después me metí a ver las fotos de esa vieja mensa que se atrevía a opinar.

¿En qué momento se le ocurre a esta tipa, cejas de crayón, escribirme?

En primerísimo lugar la fulana era horrorosa. Así que, de inmediato, me sentí un poco más tranquila. Como dicen en todos lados: si la que te critica es fea, no cuenta. Luego vi que, en todas sus fotos, la ropa le queda fatal: todas las partes que debe esconder, quedaban expuestas. ¡Y ni hablar del maquillaje!

Nada más horrible que el maquillaje de supermercado.

Lo siento, pero si se empanizan la cara con la cosa esa que compran en Aurrerá y que le dicen Angel Face, ¡se nota!


El toque más espeluznante de toda su imagen lo daban sus uñas. Eran kilométricas y puntiagudas, es decir, tenía manos de depredadora. Independientemente de lo grotescas que se ven, son antihigiénicas hasta decir basta.

Terroríficas manos de depredadora.

¿Te imaginas todo lo que esas uñas tan horribles acumulan cada vez que pasan por el baño? Por tu salud mental, mejor no lo imagines.


Después de que me quedó claro que se trataba de una peatona genérica calle Morelos esquina con Juárez, decidí mandarle un inbox. Todavía me acuerdo perfecto que me tomé el tiempo para hacer un par de imágenes en Photoshop para ponerla en su lugar.


En menos de 30 segundos, la vieja me contestó de inmediato.


"Chiquilla perdon...yo nunka te kiero insultar...o decir kosas malas de las fotos de ti...kitame el reporte y te juro que boy a decir en todas tus fotos ke heres muy bonita y buena jente...pero ke no me kiten el feis porke me gusta bastante platikar por aki..."
"Amigaaaaa perdona me….aiudame a ke no baian a venir los policias yo no sabia ke…"

*BLOCKED*


Ya sé, ni me digan nada. La pobre anónima toda asustada porque no le sabía al Facebook y yo aprovechándome de eso. Pero, yo estaba muy chavita y era muy impulsiva. Además, la tipa me provocó.


Ahora bien, no todo el acoso y problemas vienen del proletariado. Otro motivo de conflicto y del que hay que tener mucho cuidado es de los amigos de tu papá y los empresarios con los que se junta. En esa oscura época en la que yo usaba Facebook, el socio de un primo de mi papá que tiene una distribuidora en una central de abastos o algo así, empezó a dar like a mis fotos. El tipo es ultra-mega-rich e incluso papá lo ha invitado un par de veces a las fiestas en la casa.


Total que, después de algunos likes equis, el fulanete ¡me mandó un inbox!

Le mandé estas capturas de pantalla a papá.

¿Reina? ¿Chula? ¡¿Muñeca?! ¡¡Viejo estúpido!! El idiota es como DIEZ años mayor que mi papá. ¿En qué momento se le ocurrió que voy a ir – sola – a una oficina en medio de un montón de godines aspiracionales atrapados en sus coworkings? (Ah, porque muy IOS Offices y muy cerca del Campestre, pero todos los que trabajan allí SON godines, no se hagan).


No le digas a tus papás…” Ese idiota cree que nací ayer y que no sé lo que esos viejos adictos al Viagra quieren con una chava de mi edad, clase y estatus. Sobra decir que le di captura de pantalla a todas sus estupideces, lo bloquee de inmediato y le mandé las capturas a mi papá. “¿Cómo ves al imbécil de tu compadre?


Casualmente, jamás he vuelto a ver al viejo ese en ninguna fiesta o evento.


Después de otro par de experiencias por el estilo, fue que cerré mi Facebook y, a la fecha, ya sólo uso, como te dije, Instagram en modo privado.

No cabe duda que las redes sociales son muy peligrosas y hay que saber usarlas para no tener problemas y evitar que alguna gentecita de bajo perfil (o viejos cochinos) te roben la paz.


Rebeca



La historia, situaciones, todos los nombres, personajes e incidentes retratados en esta obra son ficticios. Sin identificación con personas reales (viva o muerta), lugares, edificios o productos. Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia

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