Necesito diamantes

Hay una compañía de seguros que tiene un slogan que siempre me ha gustado mucho por sencillo y real: “Vivir es increíble”. En el momento en que nos damos cuenta que estar vivos es una oportunidad fabulosa, se acaban las depresiones, los miedos y las ganas de quedarte encerrado en tu casa abrazando un galón de Häagen-Dazs sabor Banana Peanut Butter Crunch y tomar toda esa nieve tú solito como si no hubiera un mañana.


Es que, mira, te voy a decir algo, los seres humanos traemos un “chip de lo negativo” que actúa como una especie de instinto de conservación el cual nos servía muchísimo cuando vivíamos en cuevas y nos mantenía en alerta contra los ataques de panteras y leones. Mismo que ahora nos sirve para nada porque te garantizo que no va a entrar a tu recámara un tigre dientes de sable dispuesto a devorarte.


Teniendo estoy muy claro, ya podemos ser felices y estar listos para vivir la vida al máximo, disfrutando de todo lo bueno, hermoso y positivo que nos rodea. Cuesta lo mismo enfocarte en la luz que en la oscuridad así que no pierdas el tiempo con cosas que producen tristeza con sólo mirarlas. You know what I mean.


Hay momentos en que los diamantes son muy necesarios.


Ya enfocados en lo bonito


A lo largo de la vida, hay algunos momentos más brillantes que otros. Y para los más resplandecientes, necesitamos algo que haga juego. Es por eso que le compramos diamantes a tío Sharon. ¿Nació la niña? Le regalan sus primeros aretes. ¿Tus tíos cumplieron mil años de casados? Él compra una gargantilla para ella. ¿Acabaste el doctorado? Necesitas el reloj Ballon Bleu de Cartier. Y, por supuesto, el “momento diamante” por excelencia es cuando te vas a casar.


¡Te urge el Ballon Bleu de Cartier!


Sin embargo, comprar diamantes es algo súper diferente a comprar un melón, un colchón o un aguacate. Digo, pongo en la mesa exactamente estas tres cosas porque son las primeras sugerencias de Google cuando tecleas “Cómo escoger un…”.


¿Es neta Google? ¡Estoy buscando diamantes!

Pero no es necesario buscar en internet. Aquí mismo te voy a compartir las 4C que debes considerar – sí o sí – al comprar diamantes. ¡Ah! Pero, antes de entrar en materia, te voy a pedir un favor. No se te ocurra ir al “Centro Joyero La Cumparsita, donde compra la novia bonita”, porque podrías terminar con un cristal montado en un horroroso anillo de níquel. 


Un diamante perfecto en sus 4C.

Aclarado el punto, veamos cuáles son las 4C de los diamantes. Son las iniciales en inglés de las cuatro características a considerar al comprar la piedra más deseada por todos. Cut (Talla), Clarity (Pureza), Color (Color, obviamente) y Carat (Quilates). Ahora vamos a analizarlas por orden de importancia.


Talla | CUT


Algunas de las formas para la talla de un diamante.


Esta es la característica más importante al elegir un diamante porque es la que determina el destello de una piedra en particular. Si se talla de un modo deficiente, podría incluso lucir opaco. Por eso de entrada se necesita que, al ser visto de perfil, el corte sea perfecto, ni demasiado plano o demasiado profundo porque la piedra no podría reflejar bien la luz que reciba. La calidad del corte se puede medir y certificar en un laboratorio. 


Las calificaciones que otorga GIA (Gemological Institute of America) son:

Excellent / Excelente

Very Good / Muy Buena

Good / Buena

Fair / Normal

Poor / Deficiente


Aquellos que saben elegir un buen diamante, ni siquiera consideran los clasificados como Normal o Deficiente. Dentro de la talla, también hay que considerar las formas. La más popular es el corte brillante (o redondo), pero también existen el princesa, esmeralda, oval, radiante, pera, corazón y marquise, entre otras. Algunos de estos cortes proporcionan un brillo más intenso, mientras que otros permiten que la piedra sea más grande.


Pureza | CLARITY


Clasificación de la pureza de un diamante.

Esta es la segunda característica a considerar en un diamante. Es la medida de la cantidad de impurezas que tenga la piedra, visibles o no a simple vista. Y en este caso, se pueden clasificar por categorías cuyas siglas también provienen del inglés.


FL (Flawless)

IF (Internally Flawless)

VVS1 (Very Very Small inclusions 1)

VVS2 (Very Very Small inclusions 2)

VS1 (Very Small inclusions 1)

VS2 (Very Small inclusions 2)

SI1 (Slighty Included 1)

SI2 (Slighty Included 2)

I1 (Imperfect 1)

I2 (Imperfect 2)

I3 (Imperfect 3)


Evidentemente los diamantes FL son los más raros, hermosos y mucho más costosos. Tienen una pureza perfecta que es muy difícil encontrar. Sin embargo, cualquier diamante que esté por encima de la categoría VS1 ofrece una belleza espectacular y sus ligeras imperfecciones sólo pueden ser vistas con lupas de joyero.


Color | COLOR

Algunos colores de diamantes, no pierdas tu tiempo abajo de K.

GIA clasifica los diamantes en una escala que va desde la letra D que significa que el diamante es perfectamente incoloro hasta la letra Z que representa a los diamantes que presentan un color amarillo perceptible. 

Una vez más, los diamantes más hermosos son los que tienen la categoría superior. Un diamante D no tiene ningún destello de color en lo absoluto y su brillo es espectacular. Sin embargo, entre la clasificación F, G y H todavía se encuentran diamantes de muy alta calidad. Ya más abajo de la categoría K...tú sabrás.


Quilates | CARAT

¡Quilate no quiere decir tamaño!

Esta característica de los diamantes es la que más confunde a todos. Las personas a menudo creen que se refiere al tamaño del diamante pero no es así. Aquí estamos hablando del peso de la piedra. Por eso debes considerar esta característica de un modo independiente. Algunas veces un diamante de mayor quilate, puede parecer más pequeño debido a una talla pobre. ¡Cuidado con eso!


El glorioso Diamante Hope.

Perfecto. Ahora ya sabes un poco más al respecto de los diamantes y las 4C que debes considerar al comprarlos. 


El resto lo dejo a tu buen gusto. No intentes ahorrar durante 15 años para comprar el Diamante Hope, en primer lugar porque está en exhibición en el Museo Smithsoniano de Historia Natural de los Estados Unidos y no te lo van a soltar. En segundo lugar, porque las joyas que posees deben reflejar tu estilo de vida. Piensa: si vas a Tiffany a comprar una gargantilla de diamantes de un millón y medio de pesos ¿cuánto debe costar el traje con el que la vas a usar? No te la puedes poner con un trapo de 9 mil pesos que compraste en las rebajas de El Palacio de Hierro. 


¿Con qué te pondrías esta gargantilla de Tiffany?

Bien, ahora que todos estamos en el mismo canal, disfrutemos de las cosas bonitas de la vida, incluyendo los diamantes.


Un anillo clásico y de buen gusto, siempre es una buena idea.

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