No te vas a hacer millonario. Punto.

Actualizado: 27 de mar de 2020

Algunas personas son tan ingenuas que es más fácil engañarlas a ellas que a un niño. Ellos me dan mucha tristeza y, a veces, me gustaría poder ayudarles.


Pero luego me acuerdo que no soy la Madre Teresa de Calcuta (afortunadamente) y se me pasa.


A quienes definitivamente no puedo tolerar es a aquellos que asumen que yo soy la ingenua. ¡No se confundan! Ser joven, bonita y de buenas familias no te convierte en una boba que no conoce la vida. ¡Detesto ser subestimada!


Se preguntarán por qué estoy diciendo esto. Pues resulta que un tipo de bajo perfil tuvo el descaro de pensar, en primer lugar, que podía ser mi amigo. Y en segundo lugar, que soy tan tonta que puedo creer y caer en sus “negocios” de cuarta.


El día que me abordó un imbécil


Hace unos días, Patricio mi hermano me insistió mucho en que fuéramos juntos al cumpleaños de un conocido suyo porque, según él, iban a estar varios de nuestros primos y era buen pretexto para vernos todos.


– Patricio, me da mucha flojera tu amigo Esteban porque sus fiestas siempre están muy revueltas. Conoce a mucha gente feíta de Cumbres.

– Ay, Rebeca, equis. Nada más vamos a estar con los primos. Además no exageres, también tiene amigos bien. ¿No te acuerdas que Pablo Cohen es su bro de toda la vida?

– ¡Ay, no te hagas el tonto! En cuanto llegan sus amiguitas, esas que se visten en Galerías Monterrey, de inmediato Pablo y todos los niños lindos se van corriendo. Acuérdate.

– Vamos un rato y, en cuanto aterricen las arañas, nos escapamos.

Fiesta nocturna.
Odio las fiestas demasiado revueltas.

Siempre que me convencen de ir a donde no quiero, algo sale mal. Todavía no le perdono a Ana Karen la vuelta al depa de la buchona.


Esteban Treviño, el conocido de Patricio, vive en Villa Montaña, en la parte viejita, porque su abuelo le heredó la casa a su mamá y allí se quedaron. Dicen las malas lenguas que, de chico, vivía en Vista Hermosa pero no se le ha podido comprobar. ¡Qué horror!

Sierra Madre desde San Pedro.
Que se vea la Sierra Madre desde tu casa, es garantía de nada.

Llegamos a la fiesta y, afortunadamente, no estaba el arañero de Paseo de los Leones, así que me quedé un poco más tranquila. Habían llegado unas 50 personas pero, aparentemente, todos bien. Me puse a platicar con Romelia Sada y, tengo que ser muy honesta, me distraje completamente y bajé la guardia. No lo vi venir.


– ¡Hola, chicas! Soy José Luis González.

– ¿Perdón? –exclamé con la expresión más molesta que pude– ¡Ah! ¿Estás encargado del catering? Ahorita no se nos ofrece nada, muchas gracias.

– ¡No! Soy amigo de Esteban. Y me dije “¡qué guapas amigas invitó!” Así que tuve que venir a saludarlas. Romelia estaba pálida del terror. La pobre no pudo ni decir una sola palabra a este patán. Pero yo, que puedo enfocarme rápidamente en situaciones de emergencia, me dispuse a poner al tipo en su lugar y salvar a mi amiga de esta situación tan incómoda.


Imagínatelo: morenito de tez humilde y con ese espantoso tipo de barba que no crece completa. Oliendo groseramente a algún desodorante o after shave que seguramente compró en La Pulga y con una chamarra de imitación, bastante económica. Nos sonreía demasiado. Como si tuviera años de no vernos. He was trying too hard.

Perfume de imitación.
Amigo, si no tienes para la original ¡ni lo intentes!

Empezó ofreciendo pedir algo de tomar para nosotras, cuando claramente las dos teníamos nuestras bebidas en la mano. Después, con una descarada seguridad, nos empezó a platicar lo bien que le estaba yendo con unos negocios. Hablaba tan rápido y con tanta soltura, que parecía como si tuviera muy bien aprendido el diálogo de una obra de teatro.


– Ustedes no solamente son las más guapas, además, son las más inteligentes de la fiesta.

– No nos conoces –le contesté indignada.

– Tengo un instinto especial para saber quiénes van a triunfar en todo lo que se propongan.

– ¡No me digas!

– Y, además, ustedes deben ser las más populares de su grupo de amigas.

– ¿Se te hace?

– ¡Por supuesto! Miren, les voy a decir la verdad. Ustedes dos tienen el perfil exacto de las personas que alcanzan las metas más ambiciosas en mi negocio.

– ¡Ay! Ya me ví: toda triunfadora.

– ¡Exacto, amiga! Alcanzar tus metas es algo natural para ti. Y ¿sabes qué? Te voy a compartir algo súper personal, porque estoy sintiendo que vamos a hacer una química muy especial. ¡Una increíble conexión de negocios! Mira, si tú traes a mi oficina a 10 de tus amigos más cercanos y cada uno de ellos invierte 10 mil pesos...


No podía creer lo que estaba escuchando. El fulano me estaba hablando, en una fiesta de sábado por la noche, de uno de esos estúpidos negocios piramidales. “Redes de mercadeo”, les dicen ahora para disimular sus fraudes horrorosos. ¡Me estaba confundiendo con una de sus ingenuas amiguitas de Mitras!

Esquema de Ponzi
¿Por qué las personas siguen cayendo en estos fraudes?
  1. Invita a 10 amigos a que inviertan 10 mil pesos.

  2. Que cada uno de tus 10 amigos traigan a 10 amigos para invertir 10 mil pesos.

  3. Y que todos hagan lo mismo hasta el fin de los tiempos

  4. ¡Todos nos hacemos millonarios, nos compramos una casa en Europa y dejamos de trabajar para siempre!


Volteé a ver a Romelia. La pobre no solamente había recuperado el color, ahora estaba toda roja. Encendida de ira. Jamás pronunció ni una sola palabra; el tipo se quedó sin conocer el sonido de la voz de mi amiga. Me imagino claramente lo que ella estaba pensando: “¡¿Quién es este imbécil y por qué no está lavando mi auto?!”


Esta situación había llegado demasiado lejos. Tenía que poner un alto de inmediato.

– A ver, joven. Creo que aquí hay una confusión. Usted no sabe quién es la señorita Sada ni quién soy yo. Las dos estamos estudiando y nuestros respectivos padres no permitirían que nos involucremos en “negocios” de dudosa reputación.

– ¡No, no, no, no! O sea...es que no me expliqué bien… – Permítame, no me interrumpa. Le voy a explicar algo que, obviamente, no sabe. Para hacer dinero de verdad, hay que poner una empresa formal, hacer inversiones millonarias y tener las mejores relaciones. Ninguna de las tres cosas están a su alcance. Haga el favor de dejarnos tranquilas.


El tipo se retiró de inmediato sin decir nada más. Ahora te voy a dar un consejo a ti que me estás leyendo. Es algo que resulta muy útil en situaciones extremas como ésta. Nada pone más distancia que empezar a hablar de “usted” a alguien a quien previamente hablabas de “”. Inténtalo, es infalible.


De nada.



La historia, situaciones, todos los nombres, personajes e incidentes retratados en esta obra son ficticios. Sin identificación con personas reales (viva o muerta), lugares, edificios o productos. Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia

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