• Sr. Gato

Macadam San Pedro y sus chilaquiles ¡con salsa bechamel!

Cuando de desayunar el finde se trata, nada mejor que unos deliciosos chilaquiles para comenzar el día, ¡pero dije chilaquiles, chilaquiles de verdad, no totopos! y justo aquí es donde nuestra historia con Macadam comienza.


El ambiente

No nos vamos a quejar en este rubro, el ambiente es "mmm, bueno". Cuenta con un área interior de decoración ecléctica, con muebles de varios materiales y estilos, así como un par de gigantescos oleos en las paredes, que según sus creadores, intentan recrear la sensación de un museo, pero hacen lucir el lugar muy recargado. A parte de esto, agregaron una dosis extra de accesorios dorados realmente innecesaria que, en resumen, no es de mi agrado, pero puede resultar atractivo para muchas personas.



Por fuera cuenta con una terraza muy agradable, con varias mesas bajo una pérgola moderna en acero negro y sillones cómodos. Aunque en esta área el mantenimiento deja mucho que desear, pues las mesas están rotas y algo descuidadas y los centros de mesa bastante sucios.


¡Esta mesa no es fifí!

El servicio

El servicio fue bueno, los meseros muy serviciales y simpáticos, la calidad del personal no es discutible, nos atendieron rápido y sin fallas. ¡Felicidades muchachos por el excelente servicio!


La comida

Aquí está el problema, porque en un restaurante podemos perdonar la decoración, es más, puedo hasta pasar por alto todos esos detalles en color dorado que adornan las paredes y los techos ¡pero la comida no!.


La comida en este sitio es bastante “promedio” y aunque hay algunos platillos buenos, como la hamburguesa Macadam o los pan-cakes, los platillos insignia de la casa distan mucho de ser excelentes, ya que se les ha intentado dar un toque gourmet que lejos de mejorarlos nos deja con una sensación de que algo les falta. En este mismo sentido hablemos de nuestro mayor dolor respecto a Macadam, los chilaquiles.


Y es que, si bien los chilaquiles por definición son totopos de maíz cubiertos con salsa y otros ingredientes como queso, pollo o huevo, los mexicanos tenemos muy claro como deben lucir y saber unos buenos chilaquiles. Macadam tiene dos variedades de este platillo, los blancos con salsa bechamel y los negros de tortilla azul con salsa tatemada, y en ambos casos se quedaron cortos en sabor, pues, aunque la presentación es buena, la combinación de ingredientes no resulta sobresaliente, vamos, ni siquiera promedio, ya que al degustarlos no puedes dejar de pensar en que estas consumiendo simples totopos, especialmente con los chilaquiles blancos para los que la salsa bechamel no es suficientemente buena como para sustituir un buen queso o crema.


Definitivamente hay platillos en los que la innovación debe aplicarse con cautela y la sencillez tradicional es simplemente preferible.


Chilaquiles blancos Macadam

Lo bueno

Un local agradable para desayunar con una decoración "diferente" que puede llegar a gustar a muchos, y un excelente servicio de parte de su personal.


Lo malo

El café es caro y bastante promedio, una taza te costará arriba de cincuenta pesos y solo se puede rellenar una vez. La comida, especialmente los chilaquiles que resultan algo sosos y faltos de carácter.


El precio

El ticket promedio por persona es de MXN 320.


En resumen

Nos queramos con ganas de más, más sabor, sobre todo. Pero no te quedes solo con nuestra opinión, visita Macadam y prueba por ti mismo a ver que te parece.

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