Machos y princesas

Actualizado: 23 de nov de 2019

Cuando dicen que ya vivimos tiempos de igualdad y que las mujeres tienen los mismos derechos que los hombres, en automático caigo al suelo, víctima de un ataque de carcajadas. 

BOY / GIRL letrero.
Seguimos pensando en azul y rosa.

En culturas como la nuestra, seguimos rindiendo culto a los estereotipos de género. Seamos completamente sinceros: los papás están mucho más cómodos si su hijito varón es campeón de fútbol americano, en comparación a lo que sentirían si su pequeño vástago fuera la estrella de las comedias musicales en el colegio. Es más, sin pudor puedo confesar que me siento muy orgulloso de mi sobrina la mayor porque ha ganado premios internacionales en competencias de danza. No estoy seguro de que lo diría tan fácil si ella fuera la mejor goleadora de soccer de todos los tiempos.


¿Por qué seguimos siendo tan binarios en nuestro modo de percibir los géneros?


Figuras de cartón.
Hombres aquí, mujeres allá.

– ¡A ver, pausa! ¿Qué eso de binarios? –preguntó, casi enojada, mi prima Marifer.

– Como dicen Guadalupe y Marina –contesté de inmediato– binarismo de género, referido también como dualismo de género o binario de género, es la clasificación del sexo y el género con dos formas distintas y complementarias de masculino y femenino. (1)

– ¡¿Qué?! 


Antes de que mis primas se desesperen y me exijan explicaciones más sencillas, te diré que ser binarios respecto al género significa que todo lo vemos en blanco y negro respecto a hombres y mujeres. Es decir, según ese punto de vista, los hombres debemos ser altos, fuertes, proveedores, líderes, estar dispuestos a la acción y a la lucha, tener modales austeros y no mostrarnos sentimentales. En cambio las mujeres, deben ser más delgadas y pequeñas, hogareñas, seguidoras de las reglas, receptoras y administradoras del recurso que provee el hombre, ser más expresivas y fuente de sentimientos y emociones.


Fisiculturista y ama de casa.
¡Estereotipos al extremo!

– Pues ¡así es como debe de ser! ¿no?

– ¡Ay! Por eso estamos como estamos.


No significa que ahora las mujeres se van a poner traje y corbata para irse a trabajar y que los hombres vamos a quedaros en casa amamantando bebés. Ir al lado contrario, es exactamente igual de nocivo y tóxico. ¡Por piedad! Dejemos de lado las visiones extremas.


Pero para tener un poco más claro esto del régimen binario en nuestra sociedad, basta ver que la mayoría absoluta de presidentes y grandes líderes mundiales son hombres, mientras que las mujeres siguen ganando menos dinero por el mismo trabajo que hace un hombre. Por otro lado, las grandes estrellas internacionales del deporte son hombres y las mujeres verdaderamente famosas son actrices y cantantes. Sin ir más lejos, “lo normal” es que todos los hombres usemos el pelo corto y las mujeres lo usen largo; cuando un hombre se deja el pelo crecer, todos le exigen: “¡Ya córtate esas greñas!”, y si una mujer lleva el pelo cortísimo, pegado a la cabeza, siempre se piensa que “es una etapa”, que muy pronto se lo va a dejar crecer. 

Es más, los niños siguen siendo educados para admirar a los súper héroes y, cada vez que vamos a Disneylandia, la cantidad de niñas que vemos disfrazadas de princesas es impresionante.


Hombre pelo largo, mujer pelo corto.
"Es maricón / Está loca"

Todo esto pudiera parecer el recuento de detalles frívolos o sin importancia, cuando en realidad son señales muy claras de lo arraigada que tenemos esa tendencia a separar géneros y a vivir en los extremos. Y las más perjudicadas son las mujeres. Siendo nieto, hijo, cuñado, primo y tío de mujeres, me preocupa que vivan en un mundo inhóspito para ellas.


¿Qué se puede hacer para promover la igualdad?


  1. Dejar de tener expectativas con los hijos. Si la niña quiere practicar algún deporte, que lo haga. Y si el niño quiere estudiar canto ¿por qué no?

  2. Promover la expresión natural de cada quién. Si a tu primo le encanta vestirse de rosa, déjalo en paz. Y si tu compañera de trabajo se corta el pelo, no la recibas con un “Lo bueno es que el pelo crece”.

  3. Dejar de decir –en este instante– frases como “los hombres no lloran”, “calladita me veo más bonita” y otras tonterías que se convierten en introyectos. (Es decir, que te las terminas creyendo como verdades absolutas).

  4. Contratar más mujeres para puestos de gran responsabilidad. Seguramente a tu empresa le hará mucho bien tener una Directora General. ¡Inténtalo!

  5. Experimentar un poco más. Si eres hombre ¿te vas a morir si aprendes a hornear galletas? Si eres mujer ¿no te encantaría cambiar la llanta de tu auto, sin la ayuda de un “hombre feo, fuerte y formal”?


Siluetas transparentes de hombres y mujeres.
Es hora de una sociedad más igualitaria.

Para que las cosas verdaderamente evolucionen hacia una sociedad más justa y equilibrada, es importante dejar que las personas se expresen de manera libre y natural. Pedro Infante y Marilyn Monroe, ya no vienen al caso. 


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(1) CALVO GARCÍA, Guadalupe, PICAZO GUTIÉRREZ, Marina, La Diversidad de Género en la Escuela Pública y la exclusión que produce el binarismo. Revista Interuniversitaria de Formación del Profesorado. 2016.

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