Horripilosas, porque son horribles y espantosas

Actualizado: 27 de mar de 2020

Digamos las cosas como son: Alejandra Guzmán* está más horrorosa que nunca. Punto. No voy a suavizar lo que pienso de ella y de todos aquellos que padecen eso que la tiene al borde de la locura estética: dismorfofobia.


Dismorfofobia: término antiguo que se le daba al Trastorno Dismórfico Corporal (TDC) el cual es un trastorno obsesivo que quien lo padece le da una importancia desproporcionada a cualquier defecto físico que tenga (real o imaginario). Este trastorno de la personalidad provoca que se trate de “solucionar” por todos los medios posibles, aquello que se percibe como algo indeseable en el físico, ya sea rostro o cuerpo.


Me queda claro que hay personas tan horribles que NECESITAN alguna ayudita de los más talentosos cirujanos plásticos del planeta. Pero, por favor, lean bien lo que acabo de escribir: dije una AYUDITA, no una reconstrucción total de los pies a la cabeza.

¡¿Cómo permitió ser retratada así?!

Volviendo a Alejandra Guzmán, resulta que una de sus peores enemigas, una tal Clara Hartmann, publicó unas fotos en donde la cantante sale horrenda. Esa Clara hace tatuajes cosméticos de cejas y puso en su Facebook que estaba “Arreglando las Cejitas de Alejandra Guzmán” acompañando la frase de unos close ups ultra agresivos de Alejandra sin maquillaje y en un ángulo que acentúa lo grotesco. Luego, en el colmo del sadismo, la cosmetóloga añadió otra fotografía donde aparece ella misma junto a su víctima…¡perdón! junto a su paciente.

Esta es la peor enemiga de Alejandra Guzmán.

Es obvio que la tipa hizo esos tatuajes sin cobrar, a cambio de que Alejandra se dejara tomar fotos para publicidad. ¡Pero le salió todo mal! Miles y miles de personas se pusieron como locas en redes, a criticar el horrible resultado. Después, la cínica de Clara como que sintió miedo y ¡borró las publicaciones! Demasiado tarde, amiga. Te quemaste para siempre.

Pero seamos muy honestas, la fulana no tiene toda la culpa. Alejandra ya traía millones de cosas en el rostro y el arreglito más reciente de cejas es solamente la gota que derramó el vaso de la deformación total.


A ver, consultemos la Historia de la Música en nuestro país (Google, no te acabes) para descubrir cómo lucía Alejandra Guzmán en su juventud, en el siglo pasado cuando estaba chavita y quería hacerse famosa a costa de lo que fuera.

Alejandra de joven, fea no era.

Estoy de acuerdo: la chava estaba medio chubby y se arreglaba muy chistoso. Pero de allí a decir que era fea ¡nada que ver! Tenía sus lados buenos y como bailaba bruto, todos la veían muy atractiva y hasta medio sensual. ¿Estás de acuerdo?


Pero luego pasaron los años y se acumularon las décadas y las obsesiones. Empezó a ponerse bótox, extensiones, colágeno en los labios, y después vino el escándalo de las pompas, cuando un doctor súper corrupto le inyectó una sustancia con la que se hacen los discos compactos para hacerle el trasero más grande. En ese entonces, Alejandra ya se iba a morir y a ese doctor siniestro lo refundieron en la cárcel.

Hace diez años se iba a morir.

O sea, después de que ya mero te ibas a la tumba ¿no aprendiste nada Alejandra? ¡¿Qué te pasa?!


Yo creo que se odia a sí misma. Digo, porque no encuentro otra razón por la cual una persona quiera estar cambiando su físico constantemente, arriesgando la salud y la vida.

Mi tía Donatella está loca.

La pobre de Alejandra tiene 51 años de edad y parece como de 65. De verdad. Está igualita que mi tía Donatella que se ha hecho miles de cosas en la cara y ya parece la abuela de una estatua de látex. ¡Déjense en paz esos rostros, por piedad! Nada es mejor que aceptar la edad y usar ropa maravillosa que te haga lucir tan hermosa como la modelo viejita aquella, que es la más elegante del universo y que sale mucho en Vogue.


Cuando sea grande seré como Carmen Dell'Orefice.

¿Cómo evitar lucir como un monstruo de látex?


Miren niñas, les voy a dejar unos tips que deben seguir sí o sí.


1.- Huye del sol como de la peste. Jamás te asolees y cuando vayas al Caribe o a las Islas Griegas, ponte muchísimo filtro solar, como si tu vida dependiera de ello.

2.- Bebe dos litros de agua diarios. Eso ayudará a la humectación de tu piel y quizá en algún momento podrás tenerla tan hermosa como la mía.

3.- No subas de peso, gorda. Nunca. Luego vas a querer adelgazar y, aunque lo logres, la piel queda toda flácida y envejecida.

4.- Usa humectantes en el rostro todas las noches de tu vida, después de desmaquillarte, antes de dormir. De lunes a domingo, los 365 días del año. No me importa si llegaste súper cansada de las compras en Rodeo Drive. No hay pretexto válido para dejar de hacerlo.

5.- Jamás te inyectes cosas en la cara que no conozcas, jamás te hagas procedimientos raros, jamás te odies de esa manera.


Haz de estos cinco consejos tu nueva religión si quieres ser hermosa toda tu vida. Y si no los haces porque te da flojera o porque “tienes otras prioridades” o alguna otra tontería por el estilo, entonces no te quejes y disfruta de ser fea y acabada como Alejandra Guzmán.


Si te da flojera cuidarte ¡disfruta de ser fea!

* Estoy segura que muchas de mis amigas del Campestre me van a preguntar “¿Quién es esa señora Guzmán?”. Y las entiendo perfectamente: no tienen ninguna obligación de conocer a los ídolos de sus domésticas. Lo único que tienen que saber es que la señora Guzmán se dedica a cantar y es hija de un señor que hace más de medio siglo fue estrella del Rock And Roll y de una viejita famosa que también arruinó su carita con millones de procedimientos estéticos.


¡Seguimos en contacto! Rebeca


La historia, situaciones, todos los nombres, personajes e incidentes retratados en esta obra son ficticios. Sin identificación con personas reales (viva o muerta), lugares, edificios o productos. Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia

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