• Sr. Gato

Eso que los hombres queremos más que el sexo y que resulta difícil de dar para las mujeres

Actualizado: 1 de mar de 2020

Las mujeres creen que siempre queremos sexo, para mi talvez eso era verdad cuando tenía 16 años, ahora que tengo 38 mis necesidades han cambiado y no, no me malinterpretes, el sexo es genial y es muy importante en una relación, pero hay algo más importante que a veces nos es difícil admitir y a las mujeres les es difícil entregar.


Durante mi vida siempre me ha gustado hablar de sexo, es uno de los temas recurrentes con mis amigos, pero a lo largo del tiempo, este tema se ha convertido de un constante presumir sobre mis logros a una plática más profunda en donde compartimos no solo nuestros logros, sino nuestras fallas, nuestros miedos y confusiones, que a pesar de esta edad, ya suman muchos.



Una de estas confusiones con las que los hombres crecemos es la idea de que “un verdadero hombre quiere sexo y lo necesita para sentirse amado” y una mujer “necesita sentir amor para tener sexo”. Y sí, en el nivel más básico seguimos siendo mamíferos primitivos que competimos unos con otros por ser el macho alfa y obtener la mejor pareja, a veces olvidamos que nosotros proponemos, pero al fin de cuenta las mujeres deciden a cual de los hombres aceptar como pareja.


La verdad es que el sexo es algo mucho más profundo que una simple competencia para nosotros, podría decirte que para los hombres el sexo es como llegar a un “puerto seguro”. Sentirse acogido en el cuerpo de la pareja nos brinda la sensación de “haber llegado a casa” y eso es algo que va mucho más allá del placer sexual.


En nuestra sociedad, “querer sexo siempre”, así como mostrarte seguro, autosuficiente y poderoso son parte de ser hombre y ser identificado como tal “entre más, mejor”, pero en realidad conforme crecemos, vamos coleccionando duros golpes, fracasos amorosos y experiencias que cada día más nos hacen querer llegar a ese “puerto seguro”, a “casa”, a donde podamos sentirnos refugiados, relajados, queridos. Como cuando llegábamos de un duro día en la primaria y mamá nos abrazaba y nos hacía sentir seguros de nuevo, pero esto no podemos aceptarlo porque nos hace sentir como pequeños niños con miedo, no como los hombres fuertes y adultos que somos.


-Así que tenemos sexo- y es ese el momento en que estamos con ella y nos sentimos plenos, relajados, llenos de amor en un solo cuerpo, pero vamos, eso no es todo, el deseo también disminuye con el tiempo, yo a veces solo quiero llegar a casa y acostarme en las piernas de mi pareja y decirle “¿amor, me haces piojito?” y ahí está mi “puerto seguro”, no necesito sexo para sentirme satisfecho porque “llegué a casa” y con ese simple gesto, ahí solos en silencio, me siento a salvo, aceptado completamente, lleno de paz y dispuesto en lo más profundo a mostrarme tan vulnerable como soy. Y solo tengo que pedirlo.



Es difícil ser hombre, es difícil lograr esa intimidad con alguien más y aceptar que no somos el príncipe del cuento, que podemos ser vulnerables, que deseamos algo más que solo sexo, necesitamos comprensión y cariño para sentirnos seguros y completos.


Para la mujer es igual de difícil dar ese tipo de intimidad a su pareja y esto por tres razones que llevan muy profundo en el subconsciente. Primero, las mujeres tienen su propio concepto del “hombre siendo hombre”, lo que las hace pensar que si su pareja no quiere sexo es posiblemente porque ya no son atractivas para él y esto les preocupa profundamente. Deben saber que las relaciones también evolucionan y debemos evolucionar nuestro pensamiento con ellas.



Segundo, a las mujeres no les gusta tener un marido que se comporte como otro hijo, como un niño pequeño que necesita consuelo después de un día largo de escuela o de haber peleado con un amiguito. ¿Te suena la frase “es que tengo tres niños en la casa, mis dos hijos y mi marido”? aunque no lo creas, esta sensación aterra a muchas de las mujeres en la actualidad.


Tercero, las mujeres temen a los hombres que no son suficientemente masculinos porque en el subconsciente creen que los hombres que se muestran más gentiles y vulnerables suelen responder con actitudes más agresivas y violentas que los más “hombres”. Pero esto no es cierto del todo, estamos inundados de ideas preconcebidas, los medios nos bombardean con estereotipos, por ejemplo, en los cuentos, el príncipe azul es típicamente muy masculino, cuando, por el contrario, el villano es misteriosamente gentil y un poco cobarde (vulnerable). Pero tenemos que dejar de creernos las historias de Disney porque no hay nada más alejado de la realidad. ¡Ojalá tuviéramos un hada madrina que arreglara todos nuestros problemas!


Se necesita mucho valor para que los hombres nos despojemos de nuestra careta de “macho” pero también para que una mujer lo acepte como es. Ella debe tener la autoestima muy alta y conocerlo bien para saber que lo que él necesita es “llegar a casa”.


Como mujer debes saber también que a veces nuestra vulnerabilidad puede convertirse en coraje, ansiedad o depresión y que se requiere de gran sabiduría y valor para lidiar con ello como pareja, pero más que nada, se requiere de mucho amor. Después de todo, ¿no es AMOR la palabra que resuelve el crucigrama?

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