Halloween vs. Día de Muertos

Actualizado: 23 de nov de 2019

– Es que me pongo de nervios cada vez mis nietos se disfrazan para celebrar el mentado Halloween. Ya le dije a mi hija que estas fiestas extranjeras son paganas y son del diablo…– dijo tu tía Romelia, la más histérica de la familia.


Niños en Halloween.
Todos los primos súper divertidos.

A ver, vamos a poner un poco de contexto. A todos nos queda claro que la tradición de Halloween nació en países anglosajones y tiene, más específicamente, orígenes celtas. Su nombre es la contracción de la expresión en inglés All Hallows’ Eve, que en español significa “La víspera de todos los santos”. Esto, de entrada, nos permite ver que en muchas culturas tenemos cierta tendencia a hacer culto a los muertos, aunque la aproximación al tema tenga sus diferencias.

Pintura de fogata celta.
Las olvidadas sacerdotisas celtas.

Pero es muy importante decirle a tía Romelia que se relaje muchísimo. En este mundo tan globalizado, tenemos muchas influencias de una gran cantidad de culturas diferentes. Y si ella sigue aferrada a su punto, pregúntale:


– ¿De dónde crees que viene el Pino de Navidad, la Rosca de Reyes y las doce uvas de Fin de Año? – Pues, pues, pues… – De Alemania, Francia y España, respectivamente. – Pero, pero, pero...


Santa Claus de Coca Cola.
Santa Claus fue inventado por los gringos.

De hecho, si investigamos más a profundidad, encontraremos incluso orígenes mucho más frívolos dentro de las tradiciones que todos seguimos, puntuales y felices. Por ejemplo, si bien podemos rastrear la historia de San Nicolás hasta el siglo IV en los territorios de la actual Turquía, la verdad es que Santa Claus, como lo conocemos en la actualidad, es producto de una campaña publicitaria norteamericana de la década de 1930.


Esto no quiere decir que sea malo o tonto celebrar navidad con Santa Claus o que sea perverso y oscuro divertirse, disfrazado de calabaza, en Halloween. El punto es que muchas de las tradiciones de nuestros tiempos tienen orígenes comerciales y eso hace sentir incómodas a algunas personas. Aunque también hay muchos doble cara que se infartan con Halloween y, al mismo tiempo, se llenan de chocolates, flores y globos para celebrar a San Valentín, en el mes de febrero.


Chocolates.
Odian Halloween pero se atiborran de chocolates en San Valentín.

Volviendo al Día de Brujas, lo importante es ver lo positivo de cada cultura y tratar de disfrutar sin hacer lío. Para poder entender con mayor claridad lo inofensivo que es Halloween con sus brujas y fantasmas, veamos nuestra propia cultura con ojos de un extranjero.

Altar de muertos.
Geniales los concursos de altares de la escuela.

Cuando yo estaba en la facultad entré, con mis amigos, a un concurso de Altares de Muertos. Todos los grupos participantes se lucieron poniendo mucha comida tradicional, cirios, fotografías de muertos famosos y también de seres queridos que ya habían fallecido. Alguno por allí quiso verse muy original y hasta agregó unas velas negras, salpicadas de brillos morados y anaranjados. También las calaveras y las catrinas hicieron presencia con toda su gloria y gracia. La verdad es el montaje de los altares lucía muy espectacular. De pronto, uno de mis mejores amigos, norteamericano nacido en Montgomery, Alabama, quien estaba cursando su primer semestre de intercambio en nuestro país, me dijo en voz baja, asustadísimo:


– ¡Qué horror! ¿Quién les permite hacer esto? ¡Parece un ritual satánico!


No existe algún mexicano que pueda ver algo malo o incorrecto en los concursos de altares. Al nacer dentro de nuestra cultura y conociendo desde siempre las tradiciones que la forman, no tenemos reparo alguno en celebrarlas y disfrutarlas. Pero mi amigo gringo no entendía por qué un pequeño ataúd con tapa de cristal y la réplica de una momia bebé (como las de Guanajuato) era el punto central del altar ganador en aquel certamen universitario.


Momia de Guanajuato bebé.
¿Por qué a ningún mexicano le espantan las momias de Guanajuato?

Aquellos que condenan Halloween sólo están viendo la paja en el ojo ajeno, pero no se han puesto a investigar. Los disfraces del Día de Brujas, representan a los espíritus del más allá que vienen a pedir algo dulce para tener paz y alejarse durante un año de los vivos. En cambio, en nuestro Día de Muertos, ofrecemos comida a los que ya no están con nosotros para demostrarles que no los hemos olvidado y que nos preocupamos por que hagan con bien su viaje al más allá. Entonces, la única diferencia es que en una cultura los muertos piden y en la otra los vivos les ofrecen.


Calabazas de Halloween.
La decoración de Halloween siempre nos queda bruta.

Si lo pensamos bien, todas las tradiciones tienen una razón válida (culturalmente hablando) y buenas intenciones. Pero, además, si nos ponemos muy estrictos, hasta podríamos ofendernos con el Día de Muertos porque ésta tradición nació en la época de la Colonia para ayudar a convertir al catolicismo a los nativos de nuestra tierra. Es decir, para alejar a nuestros antepasados de su cultura original.


Mujer maquillada de Catrina.
España tuvo mucho que ver con esta tradición.

Sin tratar de entrar en nuevas polémicas prehispánicas, lo mejor será disfrutar de todas las fiestas que celebramos e investigar un poco si queremos conocer los orígenes y razones de cada símbolo o costumbre.

Jóvenes en fiesta de Halloween.
Las fiestas en el Casino ¡indispensables!

Y la próxima vez que tía Romelia se ponga como loca, regálale un disfraz de bruja sexy e invitala a la fiesta del Casino. En una de esas se relaja. 


Sígueme en Instagram y platícame, por mensaje directo, si celebras Halloween, el Día de Muertos o los dos: @felixrivera333

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