Una reina y una villana


En esta temporada de encierros inusuales y de gran consumo de contenidos por internet, nos hemos topado en línea con muchas cosas geniales, algunas bastante grises y otras más de plano grotescas o desechables.


En ese intenso navegar por las profundas aguas electrónicas, nos encontramos con dos mujeres, una chilanga y otra regiomontana, quienes están llamando poderosamente la atención.


Una por demostrar que, mientras tengamos vida, siempre habrá oportunidad de reinventarse y colocarse en el primer lugar. Mientras que la otra por todas las razones incorrectas.


Capítulo 1: Érika Buenfil (¡Bien por ella!) 


Ella tiene una trayectoria asombrosa que abarca ya varias décadas, desde que empezó como conductora infantil de programas de televisión en su natal Monterrey, cuando era una niña y usaba su nombre real: Teresa. O Teresita como la presentaban entonces. Ya para cuando llegó a la adolescencia emigró a la ciudad de México y su éxito fue casi instantáneo.

Érika Buenfil de niña.
¡Sí! La niña es Teresita Buenfil y luego se puso Érika.

Sucede que cayó en el momento y lugar exactos para florecer. Siendo rubia natural en un país malinchista y con un talento muy particular para el melodrama y vender una imagen conservadora y virginal, la Buenfil era la opción ideal para convertirse en la protagonista de telenovelas que aquellos tiempos exigían.

Érika Buenfil en El Derecho de Nacer
Una rubia virginal era lo que todos adoraban hace 40 años.

La época de oro de aquellos melodramas, hoy muertos e irrelevantes, le trajo éxitos monumentales como El derecho de nacer, El maleficio, Angélica y, en la cúspide de su carrera de telenovelas, Amor en silencio.

Érika Buenfil en su primera juventud.
¡Y se convirtió en una súper estrella!

Estos sólo son cuatro títulos de una lista de más de treinta producciones. Incluso, cuando ya no era una jovencita, volvió a colocarse en los primerísimos lugares de popularidad con la telenovela Tres mujeres.


Aunque tuvo un tropezón cuando quiso lanzarse como cantante y terminó pareciendo la parodia de un intérprete, eso no le afectó en lo absoluto y logró convertirse en referente por excelencia de las estrellas mexicanas.


Después se convirtió en orgullosa madre soltera y, con la decadencia de las telenovelas, perdió su contrato de exclusividad con la televisora poderosa en aquellos tiempos.

Érika Buenfil en su madurez.
Ya madura, su televisora de toda la vida perdió interés en ella.

Cuando otras se rinden, Érika muestra la casta


Con el advenimiento del internet y sus populares plataformas, ella logró convertirse primero en una Youtuber muy exitosa con su canal de recetas de cocina.


Pero luego llegó algo que nadie vio venir: empezó a hacer videos muy divertidos en Tik Tok, con la reticencia inicial de su hijo adolescente porque “es una aplicación para chavos, mamá”, y terminó convirtiéndose en la reina de la plataforma con más de ¡cinco millones y medio de seguidores! Número que aumenta día con día.

Érika Buenfil en Tik Tok.
Aprendió a manejar las redes como nadie de su generación.

La Buenfil se emocionó mucho porque explicó: “Sé perfectamente hacer sesiones de fotos, alfombras rojas, pero no sabía cómo manejar eso de tener éxito por ser yo”.


Sus videos son muy divertidos y simpáticos; pero lo más importante es que ella demuestra que no hay algo “exclusivo para chavos” o “cosas de viejitos”.


A sus 56 años de edad, Érika pone el ejemplo desde la cuarentena con su maravillosa resiliencia y nos enseña que, mientras haya vida, todos somos capaces de ser felices y tener éxito.


Ojalá salgamos todos de la actual contingencia con esta lección aprendida.

Érika Buenfil close up.
Érika Buenfil, la reina del Tik Tok por excelencia.

Capítulo 2: Bárbara de Regil (¡Que alguien la salve de sí misma)


Hasta hace muy poco, nadie se ocupaba de Bárbara de Regil.


Si acaso aquellos que la veían en Rosario Tijeras o los que comentaban sobre la intensidad con la que hace sus ejercicios en los videos que comparte.

Bárbara de Regil como Rosario Tijeras.
Bárbara de Regil como Rosario Tijeras.

Pero nada más. Sin embargo, en los últimos días, dos episodios la pusieron en todos los titulares de los medios que se ocupan de las celebridades y, sobre todo, en las redes sociales de México entero.


Para su desgracia, los dos temas que la pusieron en el ojo del huracán fueron la violencia contra la mujer y el racismo.


Temas muy delicados de los que no se puede hablar “por encimita” o con frivolidad. Primero, compartió las sugerencias que se le ocurrieron para las mujeres que sufren violencia en el hogar.

Bárbara de Regil dando discurso sobre violencia.
Dando su discurso "feminista" que le salió todo mal.

"Si tu estás en una casa en donde vives violencia, gritos, golpes, te pido que a esa persona que te grita, te golpea, le pidas con todo tu corazón que te trate como le gustaría que lo traten. Te pido que te toques el alma y le digas 'yo estoy en este mundo, yo estoy en esta tierra para vivir feliz y tranquila", dijo Bárbara en su polémico video.


Los comentarios en contra de esta declaración fueron muy severos. “Al agresor se le pide que te trate bonito ¿antes o después de que te mande al hospital?”, “A las mujeres que mataron en sus propias casas, este consejo les serviría de nada”.


Hasta la periodista Lydia Cacho estalló, muy ofendida: “La ignorancia debe tener límites. Están...una mujer, niña o niño, en este instante, mirando aterrados a su agresor que se cree su propietario y sería capaz de asesinarles. Bárbara: alimenta el cerebro también, el cuerpo no lo es todo”.

Lydia Cacho.
A Lydia Cacho le faltó nada para llamar "estúpida" a Bárbara.

Acto seguido, de Regil salió a ofrecer una tibia disculpa que nadie se tomó en serio y todo hubiera quedado allí, si la mujer hubiera guardado silencio un tiempo. Como para dejar que las cosas se enfriaran y olvidaran.


Un comentario casual casi la destruye


Ojalá Bárbara se hubiera escondido por un mes, por lo menos. Casi inmediatamente después, publicó otro video, mucho más casual, en el que se puso un filtro que le oscurecía la piel y exclamó algo que le salió el alma: "¡Ay, qué prieta! ¡No! ¡Qué feo!"

Bárbara de Regil dando opinión racista.
"¡Ay, qué prieta! ¡No! ¡Qué feo!"

Su inconsciente estalló con todos los complejos que tenemos los latinoamericanos desde la época del Virreinato de la Nueva España. 

Las castas de la Nueva España.
Las castas de la Nueva España. No te hagas: ¿qué recuadro estás viendo?

Aquí las opiniones en redes sociales se dividieron mucho más que con el asunto de la violencia contra la mujer. Algunos veían claramente el racismo en el comentario, aparentemente inocente, de Bárbara.


Pero otros la defendieron. “¡Déjenla tantito! No le veo lo “racista" Yo me veo en el espejo y ¡no me gusta verme gordo! Y no significa que discrimine a los gordos”, dijo una persona en mis redes sociales quien, de hecho, tuvo muchos comentarios en el mismo tono y fué apoyado por otros.

Comentario en Facebook.
¡Iracundos en mis redes sociales! 🙄

Tenemos tan asumido el racismo en nuestra cultura ¡que no logramos verlo! Estoy de acuerdo, seguramente Bárbara no pensó literalmente “odio a todos los prietos”, pero hacer la equivalencia “prieto es igual a feo” pone a todas las personas de piel oscura por debajo de los “hermosos blancos”.


¿Cuántas veces no hemos escuchado o dicho: “¡Qué bonito es tu bebé, es tan güerito!”? No es que “esté mal” que un bebé blanco sea bonito, el problema es que lo “moreno” es considerada una cualidad que “es preferible no tener”.

Niño con muñecas bebés.
Todos hemos visto el video de los niños con las muñecas bebés.

Hay temas muy polémicos que las personas no quieren discutir para no tener problemas. Pero son justamente esos temas los que hay que poner en la mesa para evolucionar como sociedad y dejar atrás todo lo que nos divide o etiqueta.


Volviendo a Bárbara de Regil, en realidad, ella no es un monstruo machista y racista, es solamente una mujer que no reflexiona lo suficiente antes de hacer declaraciones públicas.

Bárbara de Regil close up.
Es muy hermosa. Pero le urgen asesores de imagen pública.

Necesita asesores que le permitan superar esta crisis de imagen pública y capitalizar todas las cualidades que tiene.



Sígueme en Instagram y platícame qué opinas de Érika y de Bárbara: @felixrivera333








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