El secreto de la buchona

Actualizado: 27 de mar de 2020

Ni empiecen con eso de “¿Dónde estabas, Rebeca? Hace mucho que no te leemos en las redes sociales”. A ver, en primer lugar, no soy la diversión del mapachero; además, yo escribo cuando se me da la gana y tengo algo que decir. Punto.


Aclarada la cuestión, les comento que estoy compartiendo este texto con ustedes porque una vieja imbécil me robó la paz y, si no escribo la experiencia para sacarla de mi sistema, me va a dar migraña.


Estaba el otro día en casa de Ana Karen y de pronto me dice:


– Acompáñame a una reunión en el depa de una amiga foránea.

– ¡Por supuesto que no! ¿Quién es esa vieja? ¿Por qué tienes amigas fuera de San Pedro?

– O sea ¡vive en San Pedro! En Punto Central. – ¡Pero es fo-rá-nea, estúpida!

– ¡Pero de bue-nas fa-mi-lias! – ¡Ay, seguro! ¿De dónde es? ¿De Guadalajara? ¿Chilanga? – De Sinaloa. – ¡Ana Karen! ¡¿Te juntas con una buchona?! – ¡No es buchona!

– ¡Dijiste Si-na-lo-a! El gentilicio de ese lugar es: bu-cho-na.


Después de discutir como media hora más, no sé cómo me convenció de acompañarla a la reunión de esa tipa. Total que allá vamos y, mientras el chofer de Ana Karen nos llevaba, ella me iba platicando de dónde sacó a la tipa esa.


Punto Central
La fulana vive en Punto Central

Resulta que la sinaloense es novia del cirujano plástico que le pone bótox a la mamá de Ana Karen y la conocieron en la clínica que el doctor puso por Fuentes del Valle, al terminar la especialidad. La chava esa había venido a Monterrey para estudiar en el TEC pero, más rápida que el internet, se hizo novia de Doctor Peeling y éste le dio vida de reina mundial. Según ellos, se van a casar el próximo año pero, por lo pronto, ya se largaron a Europa mil veces, él la llevó a vivir a Punto Central y le dió camioneta del año. ¡Súper lista la emperatriz de Culiacán!


Mercedes-Benz GLS 2020
Esta es la camioneta de la tipa.

– ¿Cómo se llama tu amiga íntima? –pregunté antes de llegar.

– No es íntima. Es una conocida. Se llama Gisele.

– ¡Ah, qué bueno! Vamos a casa de Gisele Bündchen.

– ¡Ay! ¡Ya, Rebeca! Se llama Gisele Osuna.

– ¿Y por qué sus papás la odian tanto? ¿Nadie les dijo que solamente la modelo se puede llamar así? Es como llamarte Frida. Si no te apellidas Kahlo, es que eres una perra...o sea, una mascota.


Perra Frida
Todo mundo sabe que si te llamas Frida, eres una perra.

Total que la “roba-solteros-sampetrinos-maravillosos” no solamente era foránea, además tenía un nombre alemán que seguramente contrasta horrorosamente con sus rasgos autóctonos.


Llegamos a Punto Central y me quedó súper claro que no era la primera vez que Ana Karen iba a casa de la vieja esa, porque se fue derechito a la puerta del depa. No cabe duda que me tiene que explicar muchas cosas; no me tiene tan contenta.


Nos abrió la puerta la muchacha, menos mal. Ya me imaginaba a la sinaloense toda emocionada recibiéndonos en la entrada como bulldog francés, brincando y moviendo la cola.


Nos pasaron a la sala. Para ser honesta, el lugar estaba bien decorado. Los muebles eran de Natuzzi, los reconocí de inmediato. Yael Sandler siempre me manda fotos de las novedades que mandan los italianos a la tienda de su papá en Calzada. A este espacio le hubieran quedado un poco mejor muebles de Roche Bobois, pero bueno, equis.


Sala de Natuzzi.
La sala era, obviamente, de Natuzzi.

La terraza se veía desde la sala y allá estaba el doctor y su noviecita santa con otros invitados. La reina de Saba nos vió y, de inmediato, vino a saludarnos. – ¡Ana Karen! ¡Qué bueno que llegaron! ¡Y te trajiste a la Rebeca! ¡Qué padre! – y luego, dirigiéndose a mi– Ya te quería conocer, todo mundo me platica de ti.

– Mmm...mucho gusto.

– ¡Pasenle! ¿Qué quieren tomar? ¡Aquí es self service! Ja, ja, ja...allí están las bebidas en el bar, con toda confianza, amigas.


¡Vieja idiota! ¡¿“La” Rebeca?! Yo ya sabía que las tipas del norte usan mucho los artículos para referirse a las personas pero, que te lo digan a ti, ya es como un insulto directo. Además ¿self service? La muchacha que nos recibió y el resto de tu personal ¿son de adorno? ¿Los tienes encerrados viendo telenovelas?


Nefasto recibimiento: dos puntos menos para La Gisele.


No me serví nada de tomar y le dije a Ana Karen que no se atreviera a acercarse al bar en la primera hora. ¡Que se den cuenta que nos dejaron sedientas por no atendernos correctamente!


Nos íbamos a sentar en la sala pero allí estaban unas fulanas muy raras. Una de ellas estaba vestida con garras estilo Zara. Muy humilde. Otra traía la bolsa clásica de Burberry tan vieja y evidentemente usada que, te lo aseguro, es la única que tiene.


Bolsa Burberry
Amiga: tu bolsa está más paseada y manoseada que tu prima la de Laredo.

Amigas bajo perfil: cinco puntos menos para La Gisele.


Para no correr el riesgo de que nos fueran a dirigir la palabra, nos fuimos directo a la terraza. La verdad es que la vista estaba divina. Se veían los departamentos de enfrente y, detrás de ellos, la Sierra Madre preciosa. Tenían afuera muebles de jardín buenos y otra barra con bebidas y munchies. Todo súper acogedor. Sin embargo, lo más bello del lugar ¡era el anfitrión!


Guapisimo, el estúpido. Obviamente, él es la mejor publicidad de su clínica de procedimientos estéticos. En sus treintas, blanquísimo como Guillermo de Cambridge, piel divina, con tupido pelo dorado, quijada cuadrada, espalda enorme y brazos ejercitados. ¡Pero no como los de esos horribles fisiculturistas! Lo suficientemente fit para lucir joven y hermoso pero no tanto para parecer working animal, de los que arrastran carretas.


Me extendió una de sus enormes y suaves manos, mientras acercaba su rostro al mío para saludarme de beso. Todavía embriagada por el Fucking Fabulous de Tom Ford que lo envolvía, traté de no perderme en sus ojos color miel mientras me explicaba no sé qué de la nueva clínica que iba a abrir y de la invitación que me hacía para probar unas máquinas nuevas para la piel del rostro que había comprado en Europa.


Colonia Fucking Fabulous de Tom Ford.
¡Ahora no puedo sacarme este aroma de la cabeza!

– Rebeca, deja de ver tanto a David. Mauricio se va a enojar si le van con el chisme – me susurró Ana Karen al oído.


Tuve que pasar al baño a tranquilizarme un poco.


Viéndome al espejo (una luna divina con marco de plata) respiré profundo tres veces y me pregunté: ¿cómo rayos pudo una fulana foránea conquistar a un partidazo de la categoría de Doctor Hermoso? ¡Maldita vieja!


Tocador de baño elegante.
El marco era de plata, NO de aluminio.

Robar hombres de alto perfil que no merece: veinte puntos menos para La Gisele.


Estaba yo tan enojada, que Ana Karen me sacó de allí una media hora después. Puso cualquier pretexto y nos fuimos a mi casa.


– Ana Karen, explícame porque la vida es tan injusta.

– Ridícula ¿ya te olvidaste de Mauricio? – ¡Cállate! Doctor Colágeno es tan perfecto, que es un desperdicio monumental en brazos de esa mensa de Sonora…

– Sinaloa.

– Es lo mismo.

– Rebeca, hay algo que tenemos que aprender de Gisele. ¡Hasta deberíamos pedirle clases!

– ¡Esa naca ridícula no tiene nada que enseñarme….yo soy la que tiene que explicarle cómo...

– ¡Cálmate y escúchame! Gisele tomó completo el Taller de Sexualidad que están dando los chilangos del Centro Holístico de...

– ¡¡O sea!! Además de horrorosa, súper put…

– Ay, Rebeca estás peor que tu bisabuela. Entiende algo: las vírgenes, las persignadas y las mochas no van a ningún lado. Las chavas que saben perfectamente cómo disfrutar al máximo lo mejor de la vida...se van a Nueva York, Londres y Dubai, vestidas de Chanel y con una sonrisa en los labios. – ¿Me estás diciendo que tengo que aprender y dominar todos los secretos de la cama y hacer del sexo la prioridad de mi vida entera?

– Básicamente, sí.


Jamás imaginé que Ana Karen me fuera a salir con eso. Aunque, pudiera ser que tenga razón. Las esposas de los hombres más poderosos que conozco, siempre lucen muy relajadas y felices. Yo se lo adjudicaba a las tardes en el spa y a los diamantes.


Collar de Tiffany.
Los diamantes me relajan mucho, aunque estén rodeando a una aguamarina.

¡Nada más eso me faltaba! Que una buchona me viniera a enseñar lo que tengo que hacer para tener a un hombre como Doctor Hialurónico.


¡¡¡Ay!!! ¡Tan guapo! Ahora no puedo dejar de imaginarlo todo feliz y entusiasmado compartiendo la alcoba con Miss Culiacán. ¡Quiero llorar!



La historia, situaciones, todos los nombres, personajes e incidentes retratados en esta obra son ficticios. Sin identificación con personas reales (viva o muerta), lugares, edificios o productos. Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia

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