Britney Nicole López Pérez, es una ridiculez.

Actualizado: 27 de mar de 2020

Estaba platicando con Ana Karen y en eso me llega un mensaje de Santiago, mi amigo del Mater.

"¿Por qué se llama “Brian”, si se apellida González?" pensé, sin poder entender. Luego ya que nos vimos Santiago y yo, mi amigo me insiste en que ese tipo es un diseñador muy bueno, mientras me trata de convencer con esa miradita ingenua que me pone siempre.


¡Por piedad! ¿Cómo puedes tomar a alguien en serio, si su correo electrónico es elbriandisenoschidos@gmail.com?


Jamás le confiaría ni el diseño del volante de una taquería.


A ver, vamos a entender claramente una cosa. Cuando tu apellido se escribe en castellano, tu nombre debe ser en el mismo idioma. ¿Vale? Y eso aplica en todas las lenguas. Piensa ¿cuándo has visto que un gringo lleve por nombre Juan Smith? ¿O una francesa María Luisa Beaumont?

Modelo francesa.
Una francesa se llama Amelie, Madeleine o Paulette. Nada de Juana o Francisca.

Yo no sé por qué algunas personas creen que, si les ponen nombres extranjeros a sus hijos, estos automáticamente van a lucir mejor entre sus amistades. ¡Al contrario! Se ven mal, fuera de lugar y faltos de cultura. Punto.

Aparadores de perfumes.
¡Qué mala experiencia tuve al comprar perfumes!

El otro día, una muchacha me estaba atendiendo en El Palacio (de Hierro, amiguita, no te confundas) cuando fui a comprar unos perfumes que me hacían falta y ya no me podía esperar a comprarlos en Nueva York. Total, que la dependienta se veía buena gente y yo, amable de toda la vida con las personas sencillas, no vi nada de malo en hacer un poco de “small talk” con ella. ¡Qué equivocada estaba!


– Bien, me llevo el Decadence de Marc Jacobs, el Wonderlust de Michael Kors, La Femme de Prada para las noches porque es más pesadito, el Pure Musc de Narciso Rodríguez para probarlo a ver cómo me queda y, bueno, agrega la edición especial del Número 5 de Chanel para llevárselo a mamá.

– Claro que sí, ¿sería todo, señorita?

– Yo creo que sí. ¡Ah! Vas a tener bebé. ¡Qué lindo! ¿Cuándo va a nacer? – Tengo fecha pa'l 28 de febrero. – Bueno, pero que no nazca el 29. Organiza eso. Ya ves que el 20 es bisiesto y luego ¡el problema del cumpleaños cada cuatro años! – ¡Ay, sí! Ya le dije al doctor que no quiero el 29. Y ya le encargué eso también a la virgencita, en la peregrinación.

– Ay, qué chistosa…¿y ya sabes que es?

– ¡Va a ser niña! – Bueno YA ES niña. ¿Y cómo le vas a poner?

– Britney Nicole.

– …


Me le quedé viendo a los ojos como diez segundos. Mi expresión de incredulidad hizo que ambas permaneciéramos en absoluto silencio. Despacio y sin dejar de verla, ahora con el gesto de desaprobación más severo que logré hacer, me retiré sin decir una sola palabra y dejando en el mostrador mis cinco perfumes. “Ya después puedo regresar por ellos” –pensé mientras me alejaba, sintiendo un escalofrío en la espalda– “y que me atienda otra persona, o mando a Pedro, mi chofer. ¡Lo que sea! Cualquier cosa, con tal de no seguir hablando con esta mujer”.

El Palacio de Hierro, San Pedro, Garza García.
¡Salí corriendo del Palacio, sin volver la vista atrás!

¡¿Britney?! ¡¿Nicole?! En primer lugar, el apellido del papá seguramente es López y el de ella es Pérez. ¿En qué momento la embarazada esa cree que va a ser lindo que la pobre niña tenga, no uno, sino dos nombres en inglés? En segundo lugar, estadounidenses, británicos y otros angloparlantes generalmente ponen un sólo nombre a cada hijo. Es una cultura muy diferente a la nuestra. Pero, aunque los latinos sí acostumbremos usar varios nombres, también para eso hay reglas, impuestas por el buen gusto.


Te pongo ejemplos para que me entiendas:


Elena María Isabel Dominica de Silos de Borbón y Grecia, es un poema a la vista y al oído.


Britney Nicole López Pérez, es una ridiculez.


Y por si fuera poco ¿por qué rayos juntar en una sola persona a dos mujeres tan distintas como Britney Spears (White Trash) y Nicole Kidman (Fine Lady) ¡No te hagas la tonta, vendedora de El Palacio, te inspiraste en estas dos mujeres para nombrar a tu hija! ¡A nadie engañas!

Britney Spears y Nicole Kidman.
Britney = White Trash / Nicole = Fine Lady

De verdad que estas personas no tienen límite. Hace dos semanas, acompañé a Mauricio mi novio a la barbería. El chavo que siempre lo atiende es muy bueno, le deja el pelo súper bien y jamás le lastima la cara con el afeitado. Cuando ya nos íbamos, Mauricio se despidió, dejándole 300 pesos de propina:


– ¡Muchas gracias, mi Dylan! Te caigo en quince días. – ¡¿Dylan?! –le pregunté cuando ya nos habíamos salido de allí.

– ¡Amor, eso es nada! –me contestó botado de risa– Te vas a morir cuando te diga cómo lo escribe: D, H, I, L, A, N.


Barbería de lujo.
¡Fatal el nombre del barbero de mi novio!

Después de escuchar eso, me subí enojadísima al Alfa Romeo de Mauricio. Ya no quise hablar en toda la tarde.


Ese tipo de personas tienen un mal gusto tan arraigado, que ofende. No solamente usan nombres extranjeros, además no tienen idea cuál es su correcta ortografía.

Cada vez que veo en redes sociales a personas como “Escarlet Martínez”, “Nathaly Ramírez”, “Kris Hernández” o “Yostin Sánchez” de inmediato los bloqueo para jamás volver a verlos. Lo más grotesco que he visto en los últimos tiempos fue un tal “Yeic”, un “Rayan” y la peor de todo el mundo: “Briyith Flores García”. Asumo que la madre de esta pobre infeliz se inspiró en Brigitte Bardot.


¿Por qué la personas no entienden que el nombre lo van a usar toda la vida y es lo que les da identidad? Deberían ser más cuidadosos con eso y no estar inventando tonterías al momento de ir al Registro Civil. ¡Y dejen en este instante de poner a los bebés nombres de futbolistas! Es lo más absurdo del universo, NADIE quiere llamarse "Cristiano Ronaldo Messi Domínguez Gutiérrez".

Brayan Martínez.
Este tipo se llama Brayan Martínez y es futbolista. Tú dirás.

Tener un nombre feo, con faltas de ortografía o inventado, es como tener un tatuaje mal hecho ¡en la cara!


Comparte conmigo en los comentarios de nuestras redes sociales, cuáles son los nombres más espantosos o ridículos que has escuchado o leído en los últimos tiempos.


¡Seguimos en contacto! Rebeca


La historia, situaciones, todos los nombres, personajes e incidentes retratados en esta obra son ficticios. Sin identificación con personas reales (viva o muerta), lugares, edificios o productos. Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia

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