Adictos al celular

Desodorante, camisa o blusa, ropa interior. Son ejemplos de cosas que usamos siempre que salimos de casa. Sí o sí. Sin embargo, en nuestros tiempos hay un pequeño elemento que nos acompaña todo el tiempo y que es tanto o más importante que no ir por la vida descalzos: el teléfono celular. 


Manos con celulares.
"Ahorita te atiendo, estoy dando unos likes."

Cuando esta tecnología empezaba a incorporarse a nuestras vidas, era común olvidarlo en casa, en el auto o, peor aún, en algún restaurante. Principalmente porque no estábamos acostumbrados a usarlo y porque sólo servía para hacer llamadas o, en el mejor de los casos, mandar mensajes de texto.


Evolución del celular.
Los celulares han evolucionado de un modo impresionante.

Pero, con el paso del tiempo, los celulares empezaron a evolucionar hasta hacerse súper inteligentes y se convirtieron en pequeñas y poderosas computadoras de bolsillo que llevamos con nosotros a todos lados, incluyendo la ducha y la cama. Ni siquiera intentes negarlo: es muy probable que estés leyendo esto en el baño. Y es que resulta impresionante la cantidad de aparatos y funciones que el celular (o móvil, como dicen los españoles) ha sustituído: el reloj, la cámara fotográfica, el despertador, los periódicos, las revistas, la agenda, las libretas para hacer notas, las grabadoras, los mapas impresos, los cronómetros, los reproductores de discos compactos y de MP3, el correo postal, los álbumes de fotos, los teléfonos públicos, las calculadoras, las lámparas portátiles, las enciclopedias impresas, las brújulas, las chicas del clima en TV…¿le sigo?


Teléfono celular.
El Todopoderoso de nuestros tiempos.

Pudiera parecer increíble, pero ya no existe un momento íntimo o importante en el que no nos acompañe nuestro teléfono celular. Ha habido casos de novios casándose en el altar y, frente a todos los invitados, el dispositivo del novio suena insolente e insistente desde el bolsillo de su pantalón. 


Pareja con celulares.
"Te amo con toda el alma, mi adorado celular."

Este pequeño tirano forma parte tan integral de nuestras vidas que ya existe un nombre para el trastorno de ansiedad que nos produce cuando lo olvidamos, se descarga su batería, deja de tener señal o sencillamente no lo tenemos a la mano: nomofobia. Es una palabra que inventaron los ingleses a partir de las palabras “no mobile-phone phobia”, que en español significa “fobia a la falta de teléfono-móvil”.


Mujer alcanzando celular.
Víctima de nomofobia.

Algunas personas han reportado incluso que sienten falta de aire y una inquietud incontrolable cuando descubren que su celular se ha quedado sin batería. Este miedo irracional a dejar de estar disponibles o conectados permanentemente puede provocar severos trastornos relacionados con la ansiedad, la depresión y el insomnio, pero también daños a la salud como afectación a la vista, consecuencias en el cuello y espalda, así como rigidez en las manos, entre otros. Si tú eres de los que afirma no ser adicto al celular, sólo recuerda esa ansiedad tan horrible que sientes al llevar la mano al bolsillo del pantalón y no encontrar tu teléfono, así como el gran alivio que te embarga cuando ya tienes el dichoso aparato en tus manos. 


Manos atadas por un celular.
¿Eres esclavo de esta pequeña y poderosa computadora?

¿Soy adicto al celular?

Para conocer la respuesta a esta pregunta, contesta el siguiente cuestionario con toda honestidad:


1.- Revisas tus redes sociales cada 10 minutos.

2.- Jamás dejas una notificación sin revisar.

3.- Si necesitas saber la hora, tu impulso es ver el celular, no tu reloj.

4.- Usas Google como auxiliar para la memoria.

5.- Esperas a ver la respuesta cuando ves que alguien “está escribiendo”.

6.- Regresas a casa temprano de alguna reunión porque se va a agotar pronto la batería de tu celular.

7.- Lo primero que haces al despertar por la mañana es revisar tu celular.

8.- Esperas tener muchos semáforos en rojo para ver tus redes sociales.

9.- Sientes que tu teléfono está vibrando en tu bolsillo y a veces no es cierto.

10.- No eres capaz de ver un concierto completo o un evento importante sin tomar fotografías o video.


Si contestaste “Sí” a más de seis preguntas, permíteme decirte que eres adicto al celular.


Redes sociales gráfico multicolor
¿Hay manera de superar la adicción al celular?

Superando la adicción al celular


Ahora bien, ¿cómo podemos dejar atrás este problema y llevar una vida más libre de tecnología? Podrías empezar siguiendo estos cinco sencillos consejos:


1.- Apaga las notificaciones de las redes sociales. Si alguien cercano desea verdaderamente localizarte, te llamará por teléfono.

2.- Establece un horario para redes sociales. Por ejemplo: revisar Instagram, Facebook, Twitter y otras sólo media hora por la tarde y otra media hora por la noche. Deja las mañanas para actividades productivas.

3.- Pon el fondo de pantalla en gris. Evita imágenes a colores o seductoras que estimulen tu atención o imaginación.

4.- Para tu tiempo libre, programa actividades que no tengan que ver con el celular. Ejemplo: caminatas, hacer ejercicio, visitar a alguien.

5.- No veas nunca el celular a la hora de comida o cuando estás conversando con una o varias personas.


Estos son sólo cinco consejos que pudieran ayudarte en tu combate a la eterna presencia del celular en tu vida. Pero, si tu adicción en muy grande, no tengas miedo de pedir ayuda a un terapeuta u otro especialista.


Pared de celulares.
¡Tengamos una relación sana con nuestros celulares!

¿Cómo es tu relación con el celular? ¿Eres adicto? ¡Sé muy honesto al respecto! El único beneficiado al usar esta tecnología de manera sana, eres tú.


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